¿Que se siente alojarse en un lugar donde antes fue una cárcel? Bueno, esta es la oferta turística que le ofrece la ciudad de Estocolmo que esconde un hotel muy diferente al resto. Las grandes diferencias no están en sus habitaciones, restaurantes o su piscina, sino en la historia de su edificios.
Se trata del hotel Langholmen que antiguamente fue una cárcel en la que vivieron miles de presos. Construida en el siglo XIX, Lanholme fue una de las primeras cárceles de Estocolmo y así permaneció durante varias décadas hasta que cerró sus puertas en 1975.
Y si bien es cierto permaneció cerrada por años , fue en el 1989 en que alguien pensó que tal vez sería una buena idea construir allí un hotel dada la amplitud del recinto y así es como nació este curioso hotel luego de algunas reformas arquitectonicas.
En la actualidad, este hotel-prisión es también un albergue juvenil y un museo donde se puede ver la vida de lo que fuera la cárcel. Lo importante es que las instalaciones son cómodas y no muy caros. El complejo también cuenta con un pub, una cocina, una sala de conferencias e incluso es posible celebrar bodas.
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