En su viaje a Estocolmo no pude dejar de visitar la isla de Djurgarden que está situada al este de la ciudad y que cuenta con alrededor de 800 habitantes y tiene una superficie de 279 hectáreas para 10.200 metros de orillas. Es un lugar apreciado por los turistas, que además de un gran parque, agrupa varios museos, un parque zoológico y un parque de atracciones. Acoge cada año más de 10 millones.
Al norte de este parque se encuentra la Torre Bredablick, un hermoso mirador que es un excelente punto para hacer un avistamiento general de la ciudad. Por otra parte también puede visitarse el Castillo Rosendal, construido en el siglo XIX y convertido en el Museo Carl Johan, Finalmente, si se busca culminar una jornada de paseo interesante se puede terminar cenando en el restaurante Solliden, donde se pueden apreciar diversos espectáculos todas las noches.
Para hacer más pintoresca la recorrida por esta isla y por este parque, se recomienda subirse a bordo de uno de los viejos tranvías construidos entre 1920 y 1950 que atraviesan el lugar. Su velocidad no es muy veloz, pero pasan cada 12 minutos. Una isla que sin dudas se presta para recorrerla a fondo, además de ser un punto inicial perfecto para conocer Estocolmo en su totalidad.
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