La antigua celebración con los jovenes disfrazados de diablos perdió su importancia con la migración de la gente a las ciudades, donde la Lucía con túnica blanca y su séquito de damas de honor y “niños de la estrella” que entonaban canciones, fueron considerados como una celebración más presentable y controlada que las bromas desenfadadas de los jóvenes.
En 1927 fue elegida la primera Lucía de Estocolmo. La costumbre de que la Lucía vaya sirviendo café y bollos data de la década de 1880, aunque los bollos de Lucía se retrotraen a tiempos muy anteriores. Según la tradición, la Lucía debe llevar “velas en el pelo”, es decir velas formando una guirnalda sobre la coronilla. Las damas de honor llevan una vela en la mano. Y los padres se agolpan en la oscuridad enfocando con sus cámaras digitales.
Los “niños de la estrella”, que, al igual que las damas de honor de la Lucía, van vestidos con túnicas talares blancas, llevan palillos con una estrella en la punta y cucuruchos en la cabeza. A la cola del cortejo van los pequeños gnomos con farolillos colgando de sus manos.
La competencia por el papel de Lucía puede ser dura. Todos los años se nombra una Lucía nacional en alguno de los canales comerciales de la televisión, y cada pueblo y ciudad que se precie, elige a su propia Lucía. Las candidatas son presentadas en la prensa local con un par de semanas de antelación.
En nombre de la sociedad sin clases que pretende ser Suecia, se tiene siempre mucho cuidado a la hora de clasificar a la gente, por lo que los concursos de belleza y actos similares han sido poco frecuentes. Una clara excepción son precisamente los concursos para el puesto de Lucía. Así, todos los años se pide a los suscriptores de la prensa local que rellenen y envíen los talones de votación junto con las fotos de las candidatas.
Luego, el día de la Lucía se revela quién ha sido la ganadora, a la que se lleva en una carroza tirada por caballos por todo el lugar esparciendo luz y canto por tiendas de comestibles, industrias, residencias de personas mayores y ambulatorios.
Artículos relacionados




0 Comentarios en “La Lucía, tradición religiosa (II)”