Da gusto pasear por las calles de Suecia. Estocolmo es uno de esos sitios donde las bicicletas no son para el verano ni para los niños.
Ejecutivos, amas de casa, chicas jóvenes y no tan jóvenes… Mucha gente utiliza la bicicleta como su medio de locomoción habitual. No es extraño ver un tranvía, un autobús, un coche y detrás un atasco de bicis por su carril o por la carretera.
El respeto al ciclista es escrupuloso, la gente es superprudente, y se ve que disfrutan pedaleando. Da gusto y en cierto modo, envidia, ver cómo ellos pueden utilizar un medio de transporte así, y en España es casi imposible.
Ayuda el que no haya casi cuestas, el que haya cientos de carriles bici, y el que los coches tengan bastante más respeto y precaución que en nuestro país. Una gran ventaja que permite ahorrar dinero y energía, además de contribuir a la salud pública. Y es que en Suecia no se ve por la calle gente con sobrepeso. ¿Será por las bicis?
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