
La celebración de la noche de Valburga no es una fiesta familiar, sino más bien un acontecimiento que se desarrolla en lugares públicos. Con el tiempo, las asociaciones de vecinos se han hecho cargo de los actos con la finalidad de fomentar el espíritu de comunidad local.
Cuando las hogueras comienzan a apagarse, muchas personas siguen la celebración en bares y en fiestas entre amigos. El hecho de que la noche de Valburga vaya seguida del primero de mayo, que, desde 1939, es día festivo, ha dado una amplitud especial a esas fechas.
Para los estudiantes, la noche de Valburga es la primera promesa de libertad. Para entonces ya han pasado la mayoría de los exámenes y sólo quedan algunas clases para terminar el semestre. Es el último día de abril cuando se ponen el típico gorro blanco de bachiller y cuando entonan sus cantos a la primavera, las flores ya en brote y el futuro esplendor que se les avecina con la llegada de la edad adulta.
Todos los suecos experimentan esa sensación de la cara roja y la espalda completamente helada al juntarse en círculos alrededor de las grandes hogueras que consumen con avidez los desechos combustibles acumulados por meses en una pira gigantesca. Puede ser que el sol primaveral se presente tibio, pero cuando se esconde, las noches siguen siendo realmente frías todavía.
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